Ganó el reconocimiento en el campo de la fotografía por presentar la cruda realidad del impacto del hombre occidental en la fauna africana, pero el trabajo fotográfico de Peter Beard acompañado de sus intrigantes collages y los escritos de su diario, lo pusieron un paso más allá de ser un excelente compositor de imágenes, era un creador inspirado por la realidad del mundo salvaje.

Hoy recordamos a un icono que fue murió a sus 82 años y que en medio de una cuarentena global, fue encontrado en medio del bosque, donde acostumbraba a “perderse” para explorar y tomar fotografías. 

El primer viaje del neoyorkino a áfrica fue a sus diecisiete años, y desde ese entonces su amor por la vida salvaje fue creciendo hasta el punto en que posar en la boca de un caimán o ser casi aplastado por un elefante hicieron parte de sus anécdotas de vida y gajes de oficio.

Beard llevaba una vida en la que mediaba dos ambientes completamente diferentes, durante su vida en Nueva York se relacionaba con las socialites del momento como la hermana de Jackie Onassis y Studio 54 era su campo de juego. También colaboró con las mas grandes revistas de moda como Vogue y Elle en donde impregnaba ese estilo salvaje en las producciones de fotografía de moda, pero en sus temporadas en África su vida se volcaba hacia lo primordial y destacaba los aprendizajes que le impartían las personas nativas de este continente.

Cortesía TASCHEN
Cortesía TASCHEN

Uno de sus viajes a Nairobi le permitió conocer a la supermodelo IMAN quién para ese entonces era Zara Mohamed Abdulmajid, a quien Peter le ofreció un pago a cambio de que posara frente a su lente mucho antes de alcanzar la fama en las grandes pasarelas.

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Es por esto y mucho más que a Peter Beard se le dio el titulo de el último de los aventureros.