Por estos días y por motivo de la crisis biológica que enfrentamos, 1.700 millones de personas en el mundo están en confinamiento preventivo. Esto aplica también para Medellín, los 3 millones de habitantes de la ciudad han abandonado sus calles y los sitios más emblemáticos de la urbe.

Juan Fernando Gómez es Camarógrafo y piloto de drone de Cámara Lúcida, aprovechó la soledad de las calles y salió con todos los elementos de seguridad y el permiso para salir en la plena cuarentena a registrar esta eventualidad única. Invitamos a Juan a que nos contara un poco su aventura.

Calle 33

En tiempos donde no podemos salir, donde el confinamiento en todo el mundo está en su máxima expresión; En el tiempo del Covid-19, en la época donde nadie por voluntad propia desea salir de casa, decidí salir de mi zona de confort y arriesgarme a recorrer Medellín, sus principales calles y comprobar por mis propios ojos esta nueva realidad que vivimos en el mundo.

Eran pasadas las tres de la tarde y junto a Cata (mi compañera de vida) y mi drone, salimos a recorrer las calles de la ciudad, estuvimos en punto cero, en la av oriental, en San Juan, Palacé y la av el poblado. Desde el comienzo todo fue distinto, el ambiente era raro, el silencio extrañamente me aturdía, era un sábado atípico en la ciudad de la eterna primavera y nos encontrábamos allí en medio de una mole de cemento, rodeados por las mismas estructuras que toda la vida estuvieron allí, pero que se engalanan con la presencia de todos nosotros, ¡sí! Faltábamos todos y eso lo hacía completamente atípico.

Era una imagen surrealista, digna de la mejor película apocalíptica que haya producido Hollywood, solo unas cuantas personas se veían (se contaban con los dedos de una mano) transitando por las calles que unos días atrás estaban abarrotadas por ellas. El olor de la ciudad había cambiado, los sonidos del silencio se hacían palpables en el ambiente y solo eran enmascarados por mis pensamientos, los que parecían gritar. Fue una experiencia que me lleno de paz y me reconforto saber que estábamos cumpliendo como ciudad, me alegro ver que estábamos juntos como buenos paisas, luchando contra este mal que nos aqueja. Fue magnifico poder registrar esta ciudad distinta, esta ciudad dormida, pero dormida para la vida.